Por suerte para José, la explosión no ha sido mortal, siendo el mayor daño la pérdida de las cejas y las pestañas. Eso y la cara de susto que se les ha quedado a las vacas.

El hecho ha tenido lugar esta mañana en un pueblo ganadero de Navarra, cuando el propietario de una explotación de vacas, José Fernández Plosivo, ha encendido a primera hora de la mañana un cigarro después de desinfectarse las manos con gel hidroalcoholico.

Como si de un mago se tratara, una bola de fuego ha envuelto sus manos, haciendo que el cigarrillo, bien manoseado e impregnado de gel, explotara, dejándole la cara más tiznada que la de Baltasar en la cabalgata de reyes.



Nuestro Reportero, Agustín Trépido, se ha desplazado al lugar de los hechos para intentar recabar más información y entrevistarse con el señor Fernández Plosivo, pero éste aún bastante desorientado solo ha sido capaz de articular las siguientes palabras, “Pabernos Matao”.