Los ingleses andan como locos dando vueltas por sus casas desde que su gobierno pusiera restricciones a los viajes a España. “¿Donde vamos a churriscarnos ahora?”, ha sido el grito desconsolado de cientos de miles de ingleses que se han quedado con el sabor del espeto en la boca.

Ante tal preocupación, el gobierno inglés ha comenzado a dar capas de pintura roja a muchos de estos ciudadanos desquiciados, lo cual parece tranquilizarlos bastante.



Nuestro corresponsal en Inglaterra ha podido entrevistar a uno de estos pintados, el señor Walter Ado, que nos ha contado lo siguiente:

“Yo sin mi espetito y mi tortillita de camarones no soy nadie”, “por lo menos una vez al año tengo que ir a España a pasar del blanco nieve al rojo fuego”, “y luego me paso todo el año que no me puedo ni apoyar en el respaldo de la silla”, “necesito aunque sea saltar una vez al año desde un balcón de Ibiza”.

Está claro que esto no es lo mismo que viajar a España pero al menos podrán mirarse al espejo y verse como cada vez que vuelven de nuestro país.