Juan Carlos I ha renunciado a su título de Rey Emérito porque le han ofrecido ser Rey Emirato, que no se sabe muy bien que es, pero le dejarán llevar el pañuelo de blanco, amarrado con una guita negra en la cabeza.

El nuevo Rey Emirato, ha tenido unas palabras amables con nuestro reportero Francisco Tilla, que se ha desplazado hasta su nuevo palacio de oro y brillantes ubicado a la orilla del mar, desde donde se ve su barquito de 200 metro de eslora, mientras se toma por las mañanas su tostada de jamón, tomate y aceite, como hace todo buen campechano que se precie. Estas han sido sus palabras:



“Esto no es Ibiza, no te voy a engañar, aquí el bikinazo se estila menos, pero tampoco está mal, las fiestas nos las pegamos de puertas para dentro, que de puertas para fuera hay que ser serios, que esta gente son muy serios”.

“Aquí tengo una vida sencilla, no como antes, que no paraba de trabajar”, “por la mañana me levanto y desayuno mirando al mar, luego vuelta en el barquito y a veces hasta echo la caña, que a mí eso de echar la caña me gusta mucho”, “por la tarde ya me vuelvo, duchita mientras escucho musica para ir entonando el cuerpo y a eso de las ocho de la noche ya viene entrando el catering y la compañía y de ahí en adelante, hasta que el cuerpo aguante”.