Sorprendente historia la que nos llega a la redacción de Noticias Tontas.

Una congregación de monjas que se hacen llamar a sí mismas las Adoratrices del Canuto, han manifestado un cambio repentino de hábitos, al dejar de la noche a la mañana de rezarle a María para empezar a fumársela.



La madre superiora, la hermana Mónica Nuto, ha explicado lo ocurrido diciendo que “todo empezó con la llegada de la hermana Rocío Marley”, “una chica muy simpática y sobre todo muy risueña”.

“Desde la primera semana ya notamos que un sabroso aroma salía de sus dependencias y poco después su cuarto era el sitio más visitado del convento por las noches”, “yo al principio me resistí un poco, pero cuando las hermanas me contaron que fumando de eso se podía hablar con María no lo dudé y, ahora tenemos un buen rollito en el convento, que te cagas”, nos cuenta la madre superiora mientras se lía una gran trompeta.